Con las gafas de sol puestas entra resoplando en dirección. Anna
se esta obligando y esforzando cada minuto que pasa a sonreír. A sonreír aunque
este muriéndose por dentro, aunque ahora mismo solo quiera romper cosas. Ya
esta, lo ha hecho, la ha sustituido por una chica castaña de ojos marrones, de
un poco menos de diez centímetros mas alta que ella y espectacular. Encima, no
podría habérsela buscado fea para reírse no, se la busca guapísima para
deprimirme más. Anna sonríe, para su gusto demasiado falso, se pasea por los
pasillos y habla con todo el que pilla. Cotillea un poco y se rie con cualquier
chorrada exageradamente, quiere que sepe que esta aquí, sonriendo a pesar de
que el crea que ella esta mal, aunque lo este. No va a dejarle el terreno tan
fácil. Se esconde un instante en su camerino y coge su teléfono móvil, sabe que
no es suficiente todas las gilipolleces que esta haciendo. Marca el número de
su amigo, un chico que conoció en una sesión de fotos y se ha convertido en un
amigo. No es de los mejores pero bueno, sabe que le puede pedir un favor, y mas
sabiendo que es gay…
Antes …
Un encontronazo por los pasillos los detuvo a los dos,
estaban absortos con sus móviles y apenas se miraban ala cara. Pero el destino
hizo que se tropezaran y que Anna se tambaleara de sus tacones de 25
centímetros. Los móviles calleron al suelo y los obligo el propio destino a
rozarse para cogerlos a la vez –Lo siento –respondieron los dos sin mirarse
apenas –Dani… Ese es mi movil… -¿e? no este es el mio… -¿Si? ¿Con la funda
rosa? –Ah perdón… -Se intercambiaron los
móviles y por un momento sus miradas se volvieron a cruzar, miradas ausentes y
tristes. Donde antes se encontraba toda clase de amor ahora solo añoranza.
Aquel encontronazo hizo que Dani espabilara. Hizo que una tarde mas , al volver
del trabajo Anna se quedara rememorando el verano mas perfecto de su vida. Que
Dani pensara en la sensación que era tenerla tan cerca…
Habían pasado 5 meses desde aquel verano y a pesar de que
trabajan juntos apenas se miran. Delante de las cámaras hacen el papelon del
siglo. Buenos amigos. Nada mas. Pero la realidad era distinta, cruda. Era una
realidad absurda pero real. Una realidad en la que a pesar de que se quieren
gritar y susurrar el uno al otro miles de cosas , ellos , ni se miran. Fue ese
día el que hizo que Dani se replanteara muchas cosas y decidiera escribir la
carta, una simple carta.
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