jueves, 25 de julio de 2013

25.La cruda realidad


Antes…

-Dani, ¿te imaginas con niños? –Claro, todo el mundo en algún momento se imagina siendo padre… Aunque yo seria un desastre la verdad –Los dos hablan tranquilamente sentados en la terraza del hotel con una copa en la mano y el sonido del mar por detrás -¿Y tu? –Claro. Yo quiero tener 2 la típica parejita –Yo quiero tener un crio, para jugar al futbol y llevarlo a ver los partidos de baloncesto – Puff madre mia que depresión ¿te imaginas ahora y con niños? –Anda hija. Ahora mismo no, eso es algo muy importante… -Demasiado… Una responsabilidad muy importante que debe ser con la persona adecuada. Solo me quedaría embarazada con la persona que ame locamente y yo lo ame a el – Ya bueno, aun queda mucho no nos deprimamos ya tan pronto que yo no me veo embarazado hasta por lo menos dentro de diez años… Jajajajajajjaja

Anna no para de calentarse la cabeza desde que esa misma mañana, una niña de tres años, pelirroja , grandes ojos azules y pecas se le acerco a ella para darle una flor. Una simple flor que se había encontrado. Recuerda exactamente como la niña se le acerco y le dijo que era muy guapa. Una monada de cría. Despues de eso, la niña se iba corriendo con su hermana mayor, tambien pelirroja. -¿Has visto eso? ¡Hasta los niños saben lo preciosa que eres! –comento Dani sonriente

Ahora…

El sonido que oye Anna ligeramente la retuerce en la cama. No. Es producto de su imaginación, un leve grito que se infiltra en las sabanas de su cama, mezclándose con sus mayores sueños. Convirtiendo un sueño lleno de fotos en una horrible pesadilla. Se despierta sudorosa de un salto , sola, en la cama, con la ropa puesta. Se durmió cansada, sin ganas siquiera para desnudarse . Vuelve a oir ese leve gemido, un grito tal vez. Y no, no son en sus sueños. Es al otro lado de la pared. La misma pared que separa tanto, con tan poco. Sus dormitorios. Anna se sienta con las piernas cruzadas en la almohada de su cama, con la espalda apoyada en la pared color tierra y escucha con punzadas en el corazón. Sabe perfectamente lo que es. Lo sabe. Es la cruda y dolorosa realidad. Aquella que la esta matando en este instante. No sabe ni como pero consigue dormirse, con la almohada entre las piernas. Imbecil… -Susurra justo antes de cerrar los ojos con impotencia

No hay comentarios:

Publicar un comentario