-¿Sabes qué Dani? Ya paso. Paso de las chorradas esas. Paso
de tener quince años otra vez para que te fijes en mi de una puta vez. Paso.
Por que yo igual que todas a las que te habrás tirado todo este tiempo tenemos
miedo. Miedo a que gente como tu nos use y nos tire como trapos . Paso de tener
que recordar ahora los gritos. Las discursiones absurdas. Paso de todo ya.
Porque no. No creo en el amor ¿Y que? El amor es una puta mierda siempre que lo
pierdes. Lo único que me queda de él es una frase, una frase. Fue bonito, si,
mientras duró… Porque lo peor que me puede haber pasado es ver como estamos
frente a frente a unos centímetros de tu boca y sentir que estoy a kilómetros
de distancia
– Dani la mira serio, directamente a los ojos, en silencio. Se
acerca un poco mas a ella y sin esperárselo apenas, la besa. La besa con cada
sentimiento acumulado que le sale del alma. Ella le sigue el juego y hace lo
mismo. Un beso con rabia y sentimientos pasados acumulados. Lengua con lengua
de nuevo haciendo que otra vez el juego
comience. Haciendo que la ruleta gire –En poco tiempo Anna ya esta subida
encima de Dani, apoyada en la encimera de la cocina. No hablan. Parece que las
palabras se quedaron mudas .Ambos están acelerados. Dani le besa el cuello y
ella le desabrocha la camisa con rapidez, ansiosa. –Que conste que esto es
porque me encanta verte así de cabreada y no podía resistirlo… -Dice él como
puede –Imbécil.- Responde Anna -Pues que conste que esto es también por que esa
colonia me gusta mucho y la camisa también… - Le muerde el cuello, libre ya sin
la camisa -Si si, la camisa, por eso me la quitas ¿no? –Solo te hago un favor,
no quiero que sudes mucho… -Ambos sonríen y se vuelven a besar como ola que
rompe en la orilla del mar. En pocos segundos la espalda de Anna choca con el
colchón y los labios de él la recorren entera. Cuela sus manos por debajo de su
pantalón mientras él se deshace de su ropa con rapidez. Ambos están en ropa
interior. El encima suya besándole las partes que a ella siempre le han
encantado mientras, ella, respira como puede y acaricia las partes que a el mas
lo decontrolan.-Hazlo ya –Esas palabras derriten a Dani por dentro. Ambos lo
estaban deseando. Lo necesitaban. –Pero yo no… -echa la vista a su pantalón y
cae en la cuenta de que no ha cogido su cartera y por tanto, ninguna precaución
–Da igual- Anna le agarra la cara susurrándole a centímetros de distancia de
sus labios –Lo necesito. Solo haz que dure.
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