Ahora…
Camina decidido. Da tres pasos por el portón y ya esta
frente a su puerta. Llamando al timbre y esperando que Anna le abra. No sabe
muy bien porque recurre a ella por unas simples pastillas para la resaca, bueno
si, si lo sabe. Quiere verla y ver su respuesta –Hola ¿Tienes pastillas para la
resaca? –Anna se queda con cara de poker mirándolo de arriba abajo, no entiende
nada. –Por favor, que no tengo… Siempre se me olvidan y me duele la cabeza. Así
no puedo ir a trabajar. Si no te lo pido aquí te lo pediré allí… -Dani habla y
habla sin dejar a Anna responder, esta tan nervioso que ni se ha acordado de
dejarla hablar –Vale – Anna se gira dejando la puerta abierta y se dirige a la
cocina, para coger medio blíster de pastillas y dárselo a Dani. Se lo da en la
mano pero Dani se queda mirándola de arriba abajo embobado –Emmm ….
–Anna se echa la mano a las piernas roja como un tomate –Mierda¡ Se me había
olvidado¡ Va en ropa interior. Tan cómoda que ni se había acordado de ponerse
algo encima antes de abrir la puerta. Dani se ríe a carcajadas mientras que Anna corre a ponerse algo encima. Lo 1
que pilla. Una toalla le vale. –Bueno, ya te las he dado puedes irte… -Lo
intenta sacar de su casa con indirectas pero Dani no se mueve de ahí –Es que…
Me esperaba algo más… -¿Algo mas? ¿Qué dices?- Se queda en jarras observándolo
con cara de circunstancia –Un beso… Algo… -Dani… Siento haberte confundido
anoche pero… -¿Confundido? –La situación se me fue de las manos –continua Anna
pensando detalladamente las palabras. No quería que llegase este incomodo
momento, no , al menos tan pronto no…
-Genial. Ahora te he confundido yo a ti... –No no no. Yo ya tenia las
ideas claras –Anna siente un vuelco por dentro. En el fondo sabe que lo que
paso anoche le encanto. Lo necesitaba. Necesitaba su cuerpo. Sentir esa
sensación por dentro pero le aterra darle la razón a su subsconciente –Anna
conozco esa cara. Es la misma que me pusistes aquel dia cuando te pregunte si
querías seguir con esto después del verano. Miraste a otro lado y me dijiste un
rotundo NO. –Dani echa mierda encima. Ya esta. Ya ha vuelto a abrir la herida
Antes…
Bajan del coche tristes. Ambos sienten melancolía por
dentro, no quieren que se acabe esto que tan poco tiempo le ha costado formar,
un secreto que ninguno de ellos podrá desvelar porque lo prometieron. Prometieron
olvidarlo todo en verano y olvidar todo lo ocurrido en verano en cuanto
empezaran a trabajar, sin embargo nada mas poner un pie en la realidad esta,
les cae encima de los hombros sin piedad. No estarán cómodos en ningún lugar si
no es la piel del otro…
-Anna, yo no…. –Las palabras de Dani quedan mudas en medio
del sonido de los coches ¿Qué dice ahora? ¿Qué la ama? ¿Qué no cumplirá su
promesa? –Ya se lo que vas a decir no hacen falta palabras… -Apoyada en el
todoterreno blanco Anna mantiene la vista fija en el suelo, con los ojos
entrecerrados y un grito ahogado en la garganta, un suspiro que no sale de
ella, se aferra a su garganta. Esconde su cara entre sus ondulaciones rubias –Hay dos opciones… Continuar la promesa o
quizás…Intentarlo… -El la mira con la esperanza de que alce la vista y le diga
SI. Pero ella cierra los ojos y al fin consigue respirar –Prometimos guardar
nuestro secreto
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