Ahora…
Dani llega de nuevo a la fiesta, casi sin poder pronunciar
palabra. Le tiemblan hasta las piernas del cansancio. Se sienta a un lado,
encima de una de las cajas, con la mirada perdida. Pasan las horas y el sigue
sin moverse. Pensativo. –puff –Es lo único que se atreve a decir.
Anna se ducha aun sin saber muy bien como o por que pero si,
ha ocurrido de nuevo, y su cuerpo se lo agradece. La música aun retumba en las
paredes pero le da igual. Aun esta en estado de shock. Se lía en una toalla y
tras secarse el pelo Anna se tumba en la cama en ropa interior. No le importa
que la música siga a tope. Su cabeza da vueltas y mas vueltas, más incluso que
si estuviera de resaca. Siente esa estúpida sensación tonta dentro, la siente.
Siente las mariposas volar por su interior y como su subconsciente las intenta
cazar, siente la piel de gallina por allá donde han pasado sus labios. Una
noche loca, una noche que se ha dejado guiar por su instinto animal, más tonto
de lo normal. Ella tras recordar las imágenes anteriores se duerme hecha un
ovillo. Como si la hubieran anestesiado con su propia droga tranquilizante.
Aunque esa misma sea capaz de producirle sentimientos y reacciones opuestas.
Antes…
Tumbados en la playa a la luz de la luna Dani y Anna
observan el cielo lleno de estrellas. Cansados de pasear sus cuerpo se quedan
clavados en la arena, acomodados el uno en el otro. –Mira que bonita la
estrella esa –¿Cuál? –Esa ¡mira! Pide un deseo –Anna cierra los ojos con
rapidez y pide un deseo -¿Lo has pedido? –Sii -¿Y que has pedido? –Ahhh si te
lo digo no se cumple -¿Tu has pedido algún deseo? –No –Anna se pone recta
mirándolo -¿Por qué no? –Por que ya lo tengo delante - Se le dibuja una sonrisa en la cara
¿Enserio? ¿tan cursi Dani?¡ Ha sido monísimo –Ohh. Eso no me lo había dicho
nadie antes… -Pues deberían decírtelo siempre. Eres una estrella. Brillas.
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