lunes, 12 de agosto de 2013

34. Prometeme que si te vas, siempre volveras.


Pasa una semana triste y vacía. Intentando evitarse el uno con el otro. Dani ya tiene la solución. Anna quiere olvidarse de él y el no puede hacer otra cosa, solo marcharse.

Antes…

-Prometeme que si te vas ,volverás –Claro que voy a volver boba –Prometemelo – Ella se aferra a su espalda como un koala. Lleva su preciosa melena rubia revuelta y con una camiseta suya como vestido. Comienza a darle besos por el cuello intentando convencerlo de que no se vaya. –Solo voy a comprar… -le cuesta hablar, se abrocha los tenis como puede y se pone en pie aun con ella encima –Prometemelo –Te lo prometo  -Ambos sonríen felices y enamorados. Con una luz especial en los ojos. Se dan un tierno beso y Dani sale de aquella habitación de hotel numero 173…

Tan solo ha ido a comprar algo de espuma de afeitar que se le ha acabado pero aprovecha una vez más para hacer algo especial. Algo que ella se merezca. Pasa junto a una floristería, en un calle bonita llena de tiendas y edificios con balcones repletos de vistosas flores. Encarga un ramo de rosas rojas y lo manda con recado al hotel. En la tarjeta escribe con su mejor letra: Prométeme que sonreiras al leerlo y luego, me regalaras un beso. No me voy, siempre estoy a tu lado

Media hora después llaman a la puerta de la habitación y un ramo de rosas aparece derrepente en la puerta. En medio de un pasillo con moqueta negra completamente vacío. Se agacha a coger el ramo de rosas rojas y encuentra la tarjeta: Prometeme que sonreirás al leerlo y luego, me regalaras un beso. No me voy, siempre estoy a tu lado
Una sonrisa tonta se le dibuja en la cara a Anna que, con la tarjeta en la mano se deja caer en la cama mientras huele el dulce aroma de las rosas

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