Pasa una semana triste y vacía. Intentando evitarse el uno
con el otro. Dani ya tiene la solución. Anna quiere olvidarse de él y el no
puede hacer otra cosa, solo marcharse.
Antes…
-Prometeme que si te vas ,volverás –Claro que voy a volver
boba –Prometemelo – Ella se aferra a su espalda como un koala. Lleva su
preciosa melena rubia revuelta y con una camiseta suya como vestido. Comienza a
darle besos por el cuello intentando convencerlo de que no se vaya. –Solo voy a
comprar… -le cuesta hablar, se abrocha los tenis como puede y se pone en pie
aun con ella encima –Prometemelo –Te lo prometo -Ambos sonríen felices y enamorados. Con una
luz especial en los ojos. Se dan un tierno beso y Dani sale de aquella
habitación de hotel numero 173…
Tan solo ha ido a comprar algo de espuma de afeitar que se
le ha acabado pero aprovecha una vez más para hacer algo especial. Algo que
ella se merezca. Pasa junto a una floristería, en un calle bonita llena de
tiendas y edificios con balcones repletos de vistosas flores. Encarga un ramo
de rosas rojas y lo manda con recado al hotel. En la tarjeta escribe con su
mejor letra: Prométeme que sonreiras al leerlo y luego, me regalaras un beso.
No me voy, siempre estoy a tu lado
Media hora después llaman a la puerta de la habitación y un
ramo de rosas aparece derrepente en la puerta. En medio de un pasillo con
moqueta negra completamente vacío. Se agacha a coger el ramo de rosas rojas y
encuentra la tarjeta: Prometeme que sonreirás al leerlo y luego, me regalaras
un beso. No me voy, siempre estoy a tu lado
Una sonrisa tonta se le dibuja en la cara a Anna que,
con la tarjeta en la mano se deja caer en la cama mientras huele el dulce aroma
de las rosas
No hay comentarios:
Publicar un comentario